«No sabes; te enseño, no puedes; te ayudo, no quieres; te vas»: Un Mantra de Colaboración Real
Business, Productividad Nov 08, 2024
El manejo de personal tiene un arte (y un poco de paciencia de santo). Una de las lecciones más duras que aprendí llegó en un momento de turbulencia, cuando, al analizar el rendimiento de mi equipo, vi claramente una dolorosa realidad: los resultados simplemente no estaban a la altura de la inversión que hacíamos en nómina. Es ahí donde adopté un principio que hoy guía cada decisión en mi empresa: «No sabes; te enseño, no puedes; te ayudo, no quieres; te vas.»
Nos enfrentábamos a proyectos que habían pasado por más revisiones que un borrador de tesis. Algunos colaboradores sentían que la empresa era un campo de entrenamiento, experimentando con plataformas o estrategias para “ganar experiencia,” pero a expensas de los proyectos reales de los clientes. Los errores costosos y las decisiones impulsivas dejaron claro que algo andaba mal, y tuve que tomar una de las decisiones más difíciles hasta ahora: recortar el 90% de nuestro personal y eliminar completamente la rama de marketing para concentrarnos en nuestro núcleo, el desarrollo de software.
Después de casi dos años de esa reestructuración, la empresa logró estabilizarse y nos replanteamos con una nueva mentalidad: la colaboración debe ser genuina y guiada por la voluntad de aportar. Y sí, seguimos aplicando el mantra: «No sabes; te enseño, no puedes; te ayudo, no quieres; te vas.»Porque, al final, no es sólo una frase bonita, sino una estrategia que asegura que cada persona en el equipo esté aquí para crecer, aportar y ser parte activa del éxito conjunto.
Cuando enseñar y ayudar no son suficientes
Aquí viene la ironía: estamos dispuestos a enseñar a quien quiere aprender y a ayudar a quien lo intenta. Pero, ¡ay de quien no tiene ganas! A veces, decir «te vas» es la ayuda más grande que puedes ofrecer. Es como soltar una bicicleta con ruedas de apoyo: te despides de quien no tiene interés en pedalear y avanzas con quienes sí quieren recorrer el camino contigo. Al final, esto beneficia a todos: a quien no estaba comprometido, a los que sí lo están y, claro, a los proyectos que merecen manos comprometidas.
Tres lecciones rápidas sobre la importancia de la filosofía «No sabes; te enseño, no puedes; te ayudo, no quieres; te vas»:
- Compromiso mutuo: No se trata de estar por estar; se trata de un compromiso real entre el colaborador y la empresa. Si un colaborador no tiene interés en aprender o aportar, no sólo afecta sus resultados, sino también el ambiente y la motivación de quienes sí quieren avanzar.
- Formación como inversión y filtro: A veces enseñar es un regalo, y otras veces es el mejor filtro. Si después de la capacitación ves que la persona sigue sin interés o capacidad, esa enseñanza cumplió su función: saber quién merece seguir.
- Cultura de crecimiento, no de complacencia: Se necesita tener un ambiente donde todos trabajen para mejorar. Quien no esté dispuesto a aprender o a dar lo mejor de sí mismo no sólo desperdicia su tiempo, sino el de todos los demás. La cultura de una empresa debe ser de esfuerzo, y es justo para todos dejar que quienes no quieren crecer busquen otros caminos.
Reflexión Final
Las empresas necesitan colaboradores con ganas de aprender, no de hacer lo mínimo. Establecer un estándar de compromiso ayuda a crear una cultura donde todos ganan: el equipo, los clientes y la empresa. La lección aquí es que, en toda colaboración, enseñar y ayudar son fundamentales, pero solo para quien esté dispuesto a recibirlo.